

Para definir la política de seguridad del Rally se tomó en cuenta el inmenso éxito popular del Dakar y la naturaleza del terreno en el que éste se desarrolla. De este modo, se implementó una campaña de comunicación masiva para el público.
La seguridad del público y de los competidores sigue siendo la obsesión de la organización.
Se acondicionarán unas sesenta zonas protegidas a lo largo del recorrido para que los espectadores puedan venir a admirar las proezas de los competidores en total seguridad.
El respeto de las reglas de manejo vigentes en los Países por donde pasa la competencia es una necesidad absoluta. De este modo, los competidores, sus asistencias, los medios, y de manera general toda persona que conduzca un vehículo acreditado por la organización deberá comprometerse personalmente y firmar una carta en el momento de las verificaciones.
Los datos presentes en los GPS serán sistemáticamente enviados a través de un sistema de enlace inalámbrico apenas el vehículo pase por el puesto de marcación de la llegada del enlace que cierra la etapa. Todas las infracciones cometidas se señalarán inmediatamente a los oficiales encargados de la aplicación de los reglamentos.
Los representantes de la policía argentina, chilena y peruana realizarán también controles de velocidad y están invitados a redoblar la vigilancia durante el paso del rally.
En el Puesto de Coordinación Operativo se centralizará toda la información. Se puede recibir alertas por intermedio del sistema de comunicación Iritrack, de las balizas de seguridad o de los distintos canales de radio que utiliza la Organización.

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